La canadiense Maggie MacDonnell se impone al español David Calle y gana el ‘Nobel de los profesores’

El Mundo.- 19/03/2017
Maggie MacDonnell, mejor profesora del año. Globalteacherprize

La profesora canadiense Maggie MacDonnell ha ganado el ‘Global Teacher Prize’, un premio conocido como el “Nobel de los profesores” y al que también optaba el docente español David Calle, que finalmente se ha quedado entre los diez finalistas, un logro que no había conseguido antes ningún maestro español, pues César Bona, candidato el pasado año al mismo premio, se quedó entre los 50 mejores.

“Nosotros importamos, los profesores importamos”, ha exclamado la ganadora tras recibir el premio en una ceremonia que se ha celebrado en Dubai, según recoge EFE.

MacDonnell trabaja en una comunidad de la etnia Inuit en la región del Ártico Canadiense, en una zona tan remota -Salluit- que sólo es accesible por avión y que está rodeada de hielo y nieve. Allí, en ese entorno, la maestra está transformando las vidas de sus estudiantes y, por ende, las de la comunidad entera, destacan los organizadores del Global Teacher Prize, que creen que los 1.300 habitantes de la villa se benefician del “trabajo, la determinación y el talento” de Maggie.

“Creo que como profesora de una pequeña comunidad del ártico, tu día nunca termina. Las puertas de la escuela pueden cerrar, pero la relación con tus estudiantes es continua y compartes con ellos la vida de la comunidad”, explica ella.

La profesora se ha impuesto a los otros nueve finalistas, procedentes de España, Pakistán, China, Jamaica, Reino Unido, Alemania, Kenia, Australia y Brasil. El premio, al que se presentaron 20.000 candidaturas de 179 países, ha sido anunciado desde la Estación Espacial Internacional y el responsable de entregarlo ha sido el jeque de Dubai, Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, ciudad en la que se celebra el Global Education and Skills Forum 2017.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha enviado un mensaje en vídeo para felicitar a la profesora y ha hecho hincapié en el valor de la maestra para realizar “cosas extraordinarias en circunstancias excepcionales“. “Has hecho una demostración de grandeza de corazón, de voluntad y de imaginación. Gracias, Maggie”, ha manifestado Trudeau.

El reto: disminuir la tasa de suicidios

El mercurio en la villa del ártico donde da clases alcanza los -25º en invierno. Pero no es la principal dificultad que se encuentran los habitantes de Salluit, que luchan por sobreponerse a décadas de abuso.

Maggie quiso ser profesora en ese lugar porque quería atajar la destrucción del medioambiente y, sobre todo, la desigualdad social y los abusos que durante años ha experimentado esa comunidad indígena. Pero hay más. Esta profesora se enfrenta a un gran reto: disminuir mediante la educación la alta tasa de suicidio que registra Salluit, donde sólo en 2015 seis personas se quitaron la vida, todos hombres entre los 16 y los 25 años.

El aislamiento que experimentan los adolescentes en ese entorno hace que recurran al alcohol, a las drogas y a hacerse daño a sí mismos. También es elevada la tasa de embarazo adolescente y se registran casos de abusos sexuales y de violencia de género.

“El Global Teacher Prize se otorga con el objetivo de rendir homenaje a un profesor excepcional que haya realizado una contribución significativa a la docencia y para recordar la importancia que tienen los maestros en nuestra sociedad”, dicen los organizadores. Y en el caso de MacDonnell la contribución es evidente: “ha convertido los problemas de los alumnos en soluciones”

Su programa se basa en tres grandes líneas: primero, motivar a los jóvenes a estudiar, integrándoles en programas que le interesen, ya sea la cocina o la mecánica; segundo, que sus talentos e intereses sirvan también para mejorar la comunidad y, tercero, devolverles la confianza en sí mismos.

“En tres ocasiones he tenido estudiantes que han venido a darme las gracias por haberles salvado la vida. Todos estaban pasando momentos muy difíciles, habían perdido a familiares y amigos y también tenían otros traumas. Los tres se habían planteado suicidarse”, reconoce Maggie.

El español que hace entender la física

“Estoy agotado. La experiencia ha sido muy emocionante”, confesaba a EL MUNDO el español David Calle, horas antes de que comenzara la ceremonia y cuando pensaba que si ganaba le iba “a dar algo”. Al final no ha logrado el premio, dotado con un millón de dólares, aunque sí tenía claro en qué los hubiera empleado: en que su página, en la que cuelga los vídeos explicativos que le han dado la fama, “tenga, por fin, todo lo que necesita”. Y esto es “contratar a más profesores que impartan sobre otras asignaturas, tener un editor de vídeos y ayudar a más alumnos”.

Su candidatura la propusieron sus propios estudiantes, algo que le dio mucho “orgullo” pero también “reparo”. Me sentí “abrumado”, admitió. Desde ese momento todo fue una vorágine. Porque su forma de innovar la enseñanza de matemáticas y ciencias, a través de vídeos de 10 minutos colgados en Internet, y lograr que los jóvenes se enganchen a estas materias, conquistó desde el primer momento a la Fundación del premio -que llevan entregándose tres años-.

Calle, ingeniero que se reconvirtió en maestro, ha convertido en sólo cinco años su canal en Youtube -Unicoos- en el espacio de temática educativa más importante del mundo en habla hispana (con más de 700.000 suscriptores). Este maestro ‘youtuber’ se decidió a dar el salto a los vídeos educativos porque estaba preocupado por “la falta de apoyo que tienen los estudiantes fuera de los confines del aula”. Todas sus clases son online y gratuitas porque es consciente de que “muchas familias no se pueden permitir pagar una academia o en profesor particular para ayudar a sus hijos en estas materias”. Tan importante ha sido su contribución que, en septiembre de 2015, Unicoos fue elegido por Google como uno de los canales con mayor impacto social en España.

Lo único que le hizo falta a David para ponerse a revolucionar el panorama de la educación fue perder el miedo escénico. Con eso, una cámara y una pizarra imparte clases desde su buhardilla de Madrid. Pero además de los vídeos, Calle atiende por correo electrónico y whatsapp más de 100 dudas diarias de estudiantes que recurren a él cuando se ven agobiados y perdidos con las mates, la física o la química.

“Las clases se dan como hace 30 años. Y las redes sociales sirven para algo más que para ver vídeos de gatitos”, contaba a este diario David sobre su forma de dar clases. Su secreto es, en sus propias palabras, conseguir transmitir a los estudiantes “pasión, energía y, sobre todo, esperanza; la sensación de que, si trabajan duro, no hay casi nada que pueda pararles, la idea vital de que no deben rendirse nunca”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/19/58cea7f7ca474131078b459f.html



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