Vivimos en un mundo cambiante, con retos continuos que exigen que nos adaptemos a nuevas situaciones a un ritmo vertiginoso. La sociedad del siglo XXI, poco o nada tiene que ver con la historia reciente: nuevas tecnologías, globalización, un aumento significativo de la competitividad, evolución y crecimiento constante, etc., en definitiva, una nueva manera de trabajar y de vivir.

Estar preparados para este futuro que ya ha llegado no es una opción, es una cuestión de supervivencia, tanto a nivel personal como profesional. Las nuevas generaciones, que ya comienzan a definir esta sociedad diferente, deben hacer frente a problemas y cuestiones inimaginables hace apenas unas décadas, por ello su nivel de preparación y conocimiento determinará su éxito y su felicidad.

Si tenemos claro que la sociedad no es la misma, ¿Por qué los sistemas de educativos, en esencia, son los mismos? Aquí radica una de las grandes reflexiones que todos los agentes sociales deben plantearse. Las metodologías basadas en la producción en serie, que funcionaron en el siglo XX, no sirven para las necesidades del siglo XXI. Los centros educativos deben desarrollar e implantar, más pronto que tarde, nuevas técnicas de aprendizaje para sus alumnos, deben cambiar los entornos en el aula, su forma de comunicarse y revertir un sistema anclado en la transferencia de conocimientos y datos que ya poco aporta al alumno del siglo XXI.

Creatividad, imaginación, capacidad de innovación, habilidades comunicativas, personalización en el aprendizaje, todo ello bajo la batuta de un maestro que va a ser capaz de proporcionar a sus alumnos las herramientas necesarias para saber investigar, reflexionar, mejorar, y seguir creciendo, logrando que el alumno domine las competencias que la sociedad le va a exigir. Así funciona Imaginal Education, una revolucionaria metodología basada en los últimos avances en neurociencia, donde el aprendizaje es auténticamente personalizado, adquiriendo las destrezas y conocimientos necesarios en cada etapa escolar. Se trata de liberar todo el potencial de cada estudiante, y al igual que la oruga consigue transformarse en mariposa gracias a las llamadas células imaginales, los alumnos podrán, a través de esta nueva manera de aprender, desarrollar plenamente todas sus capacidades, superando sus propios límites, hasta quizá los que nunca imaginaron.

Imaginal Education fue creada por el experto canadiense en Educación Tom Rudmik y ha sido testada a nivel internacional en centros escolares de diversos países. Rudmik, fundó en 1997 en Canadá el Master’s Academy and College, un centro escolar que durante casi veinte años ha aplicado estas nuevas fórmulas de aprendizaje y que le han llevado a situarse entre los mejores centros educativos a nivel internacional.

Web de Imaginal Education

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

¡SUSCRÍBETE A

NUESTRA

NEWSLETTER